El corazón guarda cosas que
a veces la mente rechaza,
porque conserva el hilo
de la cierta esperanza.
En una vida cambiante
donde todo gira y miramos
lo que conviene.
Pero ¡ay!,...cuando toca tu corazón
las fibras del alma, todo cobra sentido,
para llenarte la vida,
o perder en un suspiro.
Es química, pasión, elaboración,
trabajo, un sí o un no;
te cambia la vida.
Y hagas lo que hagas,
ha de ser tu salida.
Errar equivocar,
es la misma consecuencia
de amar.
Por tanto vive tu tiempo
el pasado no vuelve,
el presente es tu aliento,
para ir caminando...
entre sombras y luces
vas conociendo,
esa parte tuya que se
que se refleja en los demás,
que te hace pensar
que te forma en la dureza,
de la verdad que buscamos
eternamente.
A veces sin saber nunca lo
que tenemos enfrente,
y sólo el corazón deduce
lo que tu alma siente.
Para con los demás que a veces
confunden amor y bondad,
en el sentido filantrópico del
ser humano, o de ese valor,
de esa generosidad, con algo
que llamamos ingenuidad.
El valor de las cosas es el que es,
cuando manipulas pierdes
como se marchita una rosa al tocarla.
Así de este modo guardemos siempre
respeto por esa persona que te abre
su corazón,
y démosle el tiempo necesario
para ver su condición.
Porque al final todo sale,
el sol alumbra y las sombras
se disipan, y se ve con claridad,
quién es cada quién,
quién es cada cual.
Y los caminos que hay tomar
cada uno con el suyo,
hasta la meta final.
Pedro Galera. 10-3-2013
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