Los árboles sufren las miradas
y los hachazos de gentes
con manos despiadadas.
Los árboles son santos transformados,
Las iglesias los hogares,
desde su muerte nos acompañan.
No dicen nada y nos abrigan,
no dicen nada y nos dan todo.
Sólo tienen un lenguaje...
el de la luz, el del color.
El de la savia y la sabiduría interna.
Y una belleza la de su tronco
la de sus ramas...
la de sus hojas.
El marcar del tiempo entre estaciones,
frutos siempre,
sombras en el estío;
aire para ti que te besa con el viento.
Que se mueve se mece
sin un sólo lamento.
Árboles que aman, que sienten
a la tierra de raíces profundas,
ancladas en la memoria...
viven y sienten la música del silencio,
de su hermano viento.
Son la esencia misma de la vida
evolucionada, ayudan a otros seres
con su soporte su elegancia.
Sus altas torres que alcanzan el cielo.
con sus cúpulas verdes del te quiero.
Al al fin y al cabo sin decir nada
se define el amor....y el sueño
de sentir y dormir bajo sus pies.
Entre el sueño la humedad y el abrigo.
Sombras que no te abandonan,
si te vas el se queda conmigo.
Es un vegetal,
tal como lo percibimos,
pero quien sabe....es un ser vivo.
Es como tu,
y tiene su lenguaje su virtud.
Podría decirse que ama sin hablar
que sufre como el que más.
A veces la soledad de siglos,
pero siempre está.
Vida entre raíces que lo sostienen,
entre lluvias y ciclones
que a veces sus ramas rompen.
Y sigue y sigue entre heridas,
o implacable sol o nevadas.
Y está ahí a tu lado.Para prestarte
su sombra, su fruto,
su alegría verdecida....
para darte y dejarte
el sabor de la vida.
Pedro Galera. 19-11-2013
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