Sobre tu espalda
hallo la cordura
de sentir tu silueta pura,
y el tacto de tu piel
sorprende a mis labios
sobre tu cuello calo
y amo cada parte de ti,
y deslizo mi cabeza
que sobre el roce de tu
cuerpo te pone inquieta.
Y es la maravilla natural
de tus formas, que el aire
dibuja sobre tu esqueleto,
en ti nada me preocupa
sabiendo que estás a un sólo
corazón.
Sintiendo que nada más hay
fuera del camino,
ando sigiloso en ti...
para forjar mi destino,
y de lo material me quedo
sólo con tu cuerpo,
con la sangre de tus venas
que imagino y siento como
late tu corazón,
y como se eleva la riqueza
de mi pasión.
Entre sueños nado
que la distancia se rompe
entre cuerpos enamorados,
y nos acompaña el mar
el aire los árboles,
las hojas que pisamos
que se apartan cuando caminamos,
y revolotean sobre cuerpos
abrazados, detenidos,
por la belleza de sentir aislados,
roces y besos...
eternamente acoplados,
sobre distintos cuerpos
con un sólo corazón; el tuyo,
a mi lado.
Y no deseo otra cosa
que ver amanecer... y ver como
se refleja sobre los cristales
la luz de tu cuerpo,
que aflora manantiales
de deseos, de correr para volver
a mezclarme entre tus ojos
como hacíamos ayer.
Pedro Galera. 15-11-2012
Derechos reservados.
hallo la cordura
de sentir tu silueta pura,
y el tacto de tu piel
sorprende a mis labios
sobre tu cuello calo
y amo cada parte de ti,
y deslizo mi cabeza
que sobre el roce de tu
cuerpo te pone inquieta.
Y es la maravilla natural
de tus formas, que el aire
dibuja sobre tu esqueleto,
en ti nada me preocupa
sabiendo que estás a un sólo
corazón.
Sintiendo que nada más hay
fuera del camino,
ando sigiloso en ti...
para forjar mi destino,
y de lo material me quedo
sólo con tu cuerpo,
con la sangre de tus venas
que imagino y siento como
late tu corazón,
y como se eleva la riqueza
de mi pasión.
Entre sueños nado
que la distancia se rompe
entre cuerpos enamorados,
y nos acompaña el mar
el aire los árboles,
las hojas que pisamos
que se apartan cuando caminamos,
y revolotean sobre cuerpos
abrazados, detenidos,
por la belleza de sentir aislados,
roces y besos...
eternamente acoplados,
sobre distintos cuerpos
con un sólo corazón; el tuyo,
a mi lado.
Y no deseo otra cosa
que ver amanecer... y ver como
se refleja sobre los cristales
la luz de tu cuerpo,
que aflora manantiales
de deseos, de correr para volver
a mezclarme entre tus ojos
como hacíamos ayer.
Pedro Galera. 15-11-2012
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