No a las culturas impuestas
a machetes y pistolas
de tiempos que pasaron
y que tenemos ahora.
No a las evangelizaciones
absurdas,
sí a quitar el hambre,
pobreza y penumbra,
dar cultura general sin imposiciones
ni temores por absurdas religiones,
enseñarles a pensar, para vivir,
para amar a semejantes...
y sobre todo a nuestra gran madre
real; la naturaleza.
El frío invierno, la lluvia, el aire,
el viento, el mar, cielo profundo
de las tardes de estío, esto es lo
que hay que amar...
la vida que el mundo nos da.
Trabajar para mantener la ilusión
sentir que tus manos sirven,
que tus tus oídos oyen,
que tus labios besan
que tus manos abrazan,
estrechar vínculos de otros cuerpos
que aman en suma...
que no pierden el sentido del corazón
filantropía que emana desde un rincón,
que atraviesa paredes
que corre el aire,
que transmite que llega,
como caminando, sobre miradas
de ojos que te esperan.
Dar y darse,
recibir sin alarmarse
que más sueño que amar,
que más sueño que amarte,
sí todo en la vida se refugia ahí.
Y como comienzo termino
sobre montañas nevadas
de gargantas profundas escarpadas,
naturaleza que me da la diversidad
de su maleza, aire que respiro...
el mismo con el que tú vas
siendo diferentes somos iguales,
recuerda; tu sustancia es mi sustancia,
del mismo árbol, humanos
que entristecen.
Amo por tanto la luz que me amanece,
y esas criaturas que toco
que piso, que huelo, de colores,
como algunas alamas llenas de flores.
Pedro Galera. 19-10-2012
Derechos reservados
a machetes y pistolas
de tiempos que pasaron
y que tenemos ahora.
No a las evangelizaciones
absurdas,
sí a quitar el hambre,
pobreza y penumbra,
dar cultura general sin imposiciones
ni temores por absurdas religiones,
enseñarles a pensar, para vivir,
para amar a semejantes...
y sobre todo a nuestra gran madre
real; la naturaleza.
El frío invierno, la lluvia, el aire,
el viento, el mar, cielo profundo
de las tardes de estío, esto es lo
que hay que amar...
la vida que el mundo nos da.
Trabajar para mantener la ilusión
sentir que tus manos sirven,
que tus tus oídos oyen,
que tus labios besan
que tus manos abrazan,
estrechar vínculos de otros cuerpos
que aman en suma...
que no pierden el sentido del corazón
filantropía que emana desde un rincón,
que atraviesa paredes
que corre el aire,
que transmite que llega,
como caminando, sobre miradas
de ojos que te esperan.
Dar y darse,
recibir sin alarmarse
que más sueño que amar,
que más sueño que amarte,
sí todo en la vida se refugia ahí.
Y como comienzo termino
sobre montañas nevadas
de gargantas profundas escarpadas,
naturaleza que me da la diversidad
de su maleza, aire que respiro...
el mismo con el que tú vas
siendo diferentes somos iguales,
recuerda; tu sustancia es mi sustancia,
del mismo árbol, humanos
que entristecen.
Amo por tanto la luz que me amanece,
y esas criaturas que toco
que piso, que huelo, de colores,
como algunas alamas llenas de flores.
Pedro Galera. 19-10-2012
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