Puse tu mano sobre mi pecho
para que sintieras mis latidos
de un corazón que amaba
y que luego fue perdido.
Pude sentir el roce de tu pelo
tu boca tu cercanía...
tu cálida voz
tu anatomía.
Pero estabas casada
y aún así fuiste el sueño
de mi almohada...
te sentía, te amaba,
entre días y noches
en ti pensaba,
fatal destino de amores
perdidos que se dejaban
por el camino.
Nunca pude sentir más
pero cosas de la vida
circunstancias heridas,
sobre mi corazón
que eligió amarte
y sobre el tiempo la calma
sin olvidarte.
Sobre vidas separadas
nada me importa más que
amarte, y sigo ahí;
sé que estás,
esperanza ilusión de volver
a soñar en ti.
En cada minuto horas y días
si te siento eres mía...
aún sobre lo ajeno de tu vida
conservo el amor
aunque pierda la partida.
Pedro Galera. 10-6-2012
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